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sábado, 21 de enero de 2012

De los otros

A mí el leer a otros me da ideas para escribir. Cuando leo, cuando escucho, cuando veo, cuando percibo, contraigo las cejas y pienso y se me ocurren frases, me doy cuenta que las ideas de los que me rodean fluyen en mi interior y refrescan mi percepción del mundo. Sin pretensión de llegar a algún lado, el placer por esa lectura se convierte en una búsqueda en sí, en una constante apelación a la humildad de aceptar que quienes nos rodean tienen algo que decir en nuestra vida, aunque sólo compartamos con ellos el gusto por una canción o una película, aunque volteemos a ver el vuelo de un pájaro al caminar por la calle y sólo crucemos una mirada efímera en un momento intrascendente. Y me gusta recordar esto, me gusta rememorarlo en la palabras de otros, con las lecturas de otros que como yo se sienten complacidos al inmiscuirse en las arrugas de las palabras y de los gestos.

martes, 10 de enero de 2012

Una búsqueda frustrada

Hace poco leí un artículo de Rosa Montero donde explica nuestra incesante necesidad de compartir los que nos gusta y conmueve. Con esta lectura vagué por mis recuerdos y me trasladé mi búsqueda frustrada por una pareja con la cual compartir mis gustos y emociones, alguien que se pudiera estremecer como yo al escuchar Insensatez de Fernanda Takai, que pudiera sentir tocado el corazón con el final de El país de las últimas cosas. En fin, buscaba alguien idéntico en pensamientos y conmociones. Sin embargo, como bien lo explica también Rosa en su artículo, llegué a la conclusión que tal posibilidad es imposible, que es erróneo pretender encontrar a alguien que comparta con nosotros todo y que nosotros transpiremos a través de él. Como ella coincido en que es preferible, después de tantas reflexiones, describir de la mejor manera posible aquello que nos excita el corazón, escribir lo que nos transporta el alma a regiones superiores, así seremos capaces de disfrutar la belleza que nos asalta, de transmitirla a otros, y tal vez, en el más esperanzador de los casos, hallar al otro lado del mundo quien sienta el mismo escalofrío ante ínfimas cosas que nos emocionan.